Herramientas y consejos para emprender y ser lo más feliz posible.

El Mito de la Idea Brillante (O por qué no necesitás ser Elon Musk para emprender)

¿Cuántas veces postergaste el «arrancar» porque sentís que tu idea no es lo suficientemente original? Vivimos con la presión de que, para emprender, tenemos que inventar una app que teletransporte gente o una solución que nadie haya pensado en los últimos 2000 años.

Lo que vengo a decirte hoy es que no hace falta que reinventes la pólvora para pensar en emprender.

Muchos de los negocios más exitosos que ves hoy no hicieron nada «nuevo». Simplemente hicieron algo que ya existía, pero mejor, más cerca, de manera distinta o con más onda.

  • Starbucks no inventó el café.
  • Netflix no inventó las películas.
  • Tu marca favorita de ropa no inventó las remeras.

El secreto no es la idea abstracta, sino cómo esa idea baja a la tierra para resolverle algo a alguien.

En lugar de mirar el techo esperando que caiga un rayo de inspiración, mirá lo que ya traes en la mochila. Para pasar de lo abstracto a lo concreto, pensa en lo siguiente:

  1. Lo que amás: Eso de lo que podrías hablar horas (cocina, organización, marketing, plantas, Excel…lo que quieras.
  2. Lo que sabés hacer: Tus habilidades técnicas o «talentos naturales». Eso que tus amigos siempre te piden que les hagas porque a vos «te sale fácil».
  3. Lo que el mundo ya paga: Mirá a tu alrededor. ¿Qué servicios o productos ya consume la gente?

Donde esos tres puntos se cruzan, ahí hay un negocio. No tiene que ser algo revolucionario, tiene que ser algo real. Ahora, si solo se cruzan dos puntos, también puede funcionar. Te cuento mi experiencia:

Yo siempre dudo de mis ideas y pienso que los demás tienen mejores y que yo soy buena ejecutandolas. Pero cuando me quise independizar era necesario salir con algo que, rápidamente, me pueda generar ingresos. Entonces no fui por lo que amo sino por lo que sé hacer: sé hacer marketing y sé cómo armar un negocio rentable.

Me puse a pensar cómo podía llevar adelante el proyecto lo más rápido posible (mi ser no podía más con mi empleador anterior) y pensé en cómo se compone una agencia de marketing: Marketing (obvio), Ventas (podría hacerlo pero me da flaca) y Diseño (completamente fuera de mi alcance). Entonces, tomé la decisión de no emprender sola: sumé a dos colegas, una vendedora y una diseñadora. De esta manera, la máquina en menos de una mes ya estaba en funcionamiento.

Acá se ve que no necesité una idea disruptiva ni distinta, agencias de marketing hay a cagar. Pero hay público para todas esas agencias que existen y la forma de entrega de mi agencia puede ser distinta a las demás.

El objetivo de esta semana: Concretar

Elegí una sola cosa de ese cruce. No te preocupes por el logo, ni por el nombre legal, ni por si vas a tener mil empleados. Solo definí esto: «Voy a ayudar a TIPO DE PERSONA a lograr RESULTADO usando mi conocimiento en LO QUE SABES HACER».

Sacale el misticismo a emprender. Empezar es simplemente decidir que vas a usar lo que ya sabés para ayudar a otro.

La semana que viene voy a escribir sobre entender qué problema estamos resolviendo de verdad.


Descubre más desde PQE: Piba que emprende

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario